martes, 15 de mayo de 2012

Releyendo Los trabajos y los días, poema de Jorge Cândido de Sena (Lisboa, 1919 - Santa Bárbara, California 1978) en versión de Rodolfo Alonso:



















Los trabajos y los días

Me siento a la mesa como si la mesa fuese el mundo entero
y comienzo a escribir como si escribir fuese respirar
el amor que no se desvanece mientras los cuerpos saben
de un camino sin nada para el regreso de la vida.

A medida que escribo, voy quedando espantado
con la convicción que la mínima cosa pone en no ser nada.
En la mínima cosa que soy, la poesía puede ser hábito.
Viene, obstinada, con la alegría de quedarme alegre,
cuando quedo triste por ser ya dichas las palabras
estas que vienen, recordadas, de otros poemas viejos.

Una corriente me une a la mesa en que los hombres comen.
Y los convidados que llegan intencionalmente sonríen
y sólo yo sé porqué comencé a escribir en el principio del mundo
y dibujé un reno para cazarlo mejor
y hablo de la verdad, ese raro manjar:
este papel, esta mesa, y yo aprehendiendo lo que escribo.

                                                                         (Coroa da Terra, 1946)


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