domingo, 24 de mayo de 2020

Bill Fay - Filled With Wonder Once Again (Official Video)

DOMINGO EN LA ISLA DE ELEFANTA, un poema de Octavio Paz (Ciudad de México, 1914-1998):





DOMINGO EN LA ISLA DE ELEFANTA

                           INVOCACIÓN

SHIVA y Parvati:
                             los adoramos
no como a dioses,
                             como a imágenes
de la divinidad de los hombres.
Ustedes son lo que el hombre hace y no es,
lo que el hombre ha de ser
cuando pague la condena del quehacer.
Shiva:
           tus cuatro brazos son cuatro ríos,
cuatro surtidores.
                            Todo tu ser es una fuente
y en ella se baña la linda Parvati,
en ella se mece como una barca graciosa.
El mar palpita bajo el sol:
son los gruesos labios de Shiva que sonríe;
el mar es una larga llamarada:
son los pasos de Parvati sobre las aguas.
Shiva y Parvati:
                         la mujer que es mi mujer
y yo,
        nada les pedimos, nada
que sea del otro mundo:
                                       sólo
la luz sobre el mar,
la luz descalza sobre el mar y la tierra dormidos.


De Octavio Paz El fuego de cada día (1989. Barcelona: Editorial Seix Barral S.A. Biblioteca Breve. Selección, prólogo y notas del autor.)



Yo Siempre Regreso a los Pezones y al Punto 7 del Tractatus

Cinco poemas de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967)…:

















Al  fondo del recipiente del tiempo hay una costra [siempre] de domingo, huele al óxido de los cuchillos lanzados al mar [diana sin centro], y al de la tierra. Hace tiempo que agoté el recipiente, sorbo a sorbo me ayudó a tragar tus besos, y ahora sólo que da allí abajo este continuo domingo, con su silencio mineral, sus bares cerrados, su anestesia, sólo isla, sólo hotel, sólo piedras. Me siento en la escollera y supongo que el principio y fin del mundo fue y será esto, una especie de domingo. Acudo a los lugares que fueron nuestros, algo parecido a una fe o superstición me impide destruirlos, dice que con tal de mirarlos, cada día un poco, se irán desvaneciendo, mansamente, bordeando la pregunta directa, la roca desde la que te lanzabas desnuda para romper la piel del agua, de ese mar que, alguna vez lo he dicho, eras tú [diana sin centro]. Sé que el tiempo es mortal, me digo, porque lo ha inventado el hombre, que es mortal, y mientras aguardo ese destino las horas nacen peculiares, convergentes, presagiando asuntos importantes y delicados que no llegan, no acumulan pronósticos errados, resultado de haberlo calculado todo, porque lo hermoso no se calcula, me digo [es incalculable], se pisa una sola vez y ya se gasta, aunque, eso sí, no se olvide, nunca.

De Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (1999-2000)




y cuatro poemas de Joan Fontaine Odisea [Mi Deconstrucción] (2001-2002)


33
Cuando en domingo amanece y quiere llover
             [las agujas de la catedral y revueltos los pájaros]
y sales con el abrigo Miss Sixty ¾,
luz de cruce CHANEL N. ° 19, la camiseta con
La Mode (82-84) estampada, peinado Replicante
a por la prensa y el pan y eliges
un nuevo itinerario, piensas:
 1)la vulnerabilidad de un organismo es directamente proporcional a su complejidad
   2)las fiestas se dan sobre todo para aquellos a los que no se invita [Étienne de Beaumont]
    3)desde el 11-09-2001 la Tierra es un poco más chatarra
    4)decir autorretrato es una redundancia: todo retrato es auto

aunque todos conduzcan a lo mismo, cada camino
es la trampa que nos tiende lo inalcanzable mientras
el futuro
            [revueltos los pájaros]
duerme.


45.1
el patio de mi casa no es particular 01.01.2002, me he levantado muy temprano, he puesto algún mail, como hoy cada año, y Sunday Morning [mi Nico particular], el café, el panetone, como hoy cada año, bufanda, guantes, abrigo, y el Alfa descapotado con Goldberg Variations, como hoy cada año, hasta la orilla del mar desde la que veo otra isla, aquí ni un alma [nada hay más solitario y salvaje que el Mediterráneo], y el silencio químico de la espuma, de las rocas, silencio químico, como hoy cada año, el más químico, el que como el amor deja resaca pero no desaparece, y como hoy cada año soy contemporáneo de otros silencios que ya fui [afortunadamente aquí no hay gen que valga], y tú [querido, me dice el buzón de voz]: mi novedad, mi Nico particular, estás muy lejos, chemical hangover, seguro, y yo, de vuelta de todo, de aquel Quimicefa, química de Reyes Magos, inocuas moléculas, aunque estés lejos y yo de vuelta de todo menos de ti, mi Sunday Morning, mi Nico particular, cuando llueve se moja como las demás.



53
Los hay que creen saber
que el porvenir del universo sólo podrá ser una repetición
de sí mismo,
según la idea de que el tiempo no es más
que una ilusión, dice Prigogine en El nacimiento del tiempo,
5pm, quedamos los tres
en la plaza en construcción un domingo
de aquellos dilettantes [francamente, estabas preciosa],
vallas amarillas la cuadriculaban,
no podían con tu cuerpo, idéntico al recuerdo
que conservaba.
Fuiste un haz que [a mi pesar] duró 1 nanosegundo
[por poner una cifra impensable
para el común humano], pero me hiciste olvidar
la aparente eternidad que vaciaron otras.

Infinito, el tiempo para ti aún no existe
[deduzco por cómo cierras los párpados, cómo inclinas las tazas,
esos zapatos afilados],
decapitas una rosa y, piensas, saldrá otra,

desconoces aún
la única verdad:
no somos polvo que cuaja y funda un destino
antes de volver al polvo,
sino paréntesis fantasma entre carne
que nunca dejó de ser carne,
un flash sin flashback,
una apariencia, 
un salto cuántico.



77
Queda una esperanza.
Decirlo tan claramente que conduzca al equívoco.
Ahí voy.

El poeta habla
                                                       siempre
desde la muerte para alumbrar el mundo de los vivos,
o desde la vida, para alumbrar el mundo de los muertos.
Finis terrae: un pie en la tierra, otro en el abismo.

Pero ya escribir es escribir que está todo dicho y consumido en los manuales de supervivencia de otro siglo. El lenguaje, demente o aburrido, se ríe en el papel de todas sus representaciones [incluida ésta]

ruina que saquea ruina: vida que habla de vida: muerte que habla de muerte: esterilidad: incesto: tautología


[por mi parte, sólo me queda mostrar mi agradecimiento a los Payasos de la Tele por haber hecho posibles las tardes de domingo].


De Agustín Fernández Mallo Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida (1998- 2012) (2015. Barcelona: Editorial Planeta S.A. Seix Barral. Los Tres Mundos Poesía. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Pablo García Casado.)



sábado, 23 de mayo de 2020

Low - Dancing and Blood [OFFICIAL VIDEO]

NARRACIÓN DE UN HOMBRE EN MAYO y A LOS AMIGOS, dos poemas del poeta, periodista, bibliotecario, traductor y escritor portugués Herberto Helder (Funchal, Madeira, 1930 - Cascaes, 2015) traducidos por Rodolfo Alonso(Buenos Aires, 1934):

























NARRACIÓN DE UN HOMBRE EN MAYO


Estoy echado en el nombre: mayo, y soy una persona
que salió
violenta y violentamente para el campo.
Un hombre echado entre las margaritas
rotativas del mes atrave-
sado por el movimiento.
Es la noche aproximada con el libro
dentro. Echado sobre pedazos
de estrellas en el pensamiento.
Era la casa absorbida en la mañana
chocante.
Libro de la poesía arrebatada. Poesía
de la mujer emparedada en el amor
y el hombre emparedado en la destrucción
del amor.
Es ahora el lector con la atención corrupta
sobre el libro.
El libro que arde en los huesos
del lector ahogado en el poema arrebatado.

Estoy extendido como autor en la ligera
palabra que la noche moja
y los vientos soplan como se sopla
una brasa.
Un hombre que salió de casa, con toda
la magnífica violencia del amor.
Es el tiempo revelador.
Ahora inteligente de este lado,
contra el lado ejemplar de mayo aglomerado.
Especie de primavera en llamas.
El dolor total. El libro.
El pensamiento del amor. La
experiencia.
Y la vida ardiente del autor.
También me eché en el campo
de otras cosas. Con discurso. Con
riguroso secreto.
Vi al cazador levantar el arcoíris
y tirar, cerrada, la muerte
al cabrito primaveril.

Y todo callé como experiencia
de un sueño inspirado.
Vi la resurrección, mayo
infectado. Oí
pasar el ciclista de la primavera
sobre el ruido de la resurrección.
Conocí la existencia del ladrón, el ciclista
que penetra en el ejemplo de la fábula.
Estoy echado en medio del campo
de una especie de despedida.
Medio campo de mayo, y otro medio
de personalísima vida.

Son cosas que ya no están más
que en la madurez de la edad.
Hice comercio. Industria. Dolor.
La garganta labrada por el canto.
Iba la bicicleta con su poeta que ponía la mano
en el poema de la bicicleta.
E iban todos –poema, bicicleta, poeta y mano–
por sobre el corazón de la tierra y la resurrección
de la primavera. Gané
mi edad concluída.
Cacé. O planté. O corté.
La vida vida.
Había el movimiento con su bicicleta
y la canción con su poeta.
La vida inmerecida.

Veo hierbas en movimiento y estrellas quietas.
Y la consumación de las cosas universales.
Se generan de nuevo las cosas
universales. La pureza.
La naturaleza de la pureza.
La propia naturaleza de las cosas universales.
Del dolor sé el amor.
El amor del ardor. Sé más
de lo que puedo saber de la materia del amor.
Quedo echado en el campo revolucionario:
la paciente brutalidad de la primavera
es como la brutalidad
delicada de la pasión.
El violentísimo demorado amor,
y su resurrección.

Ya estuve echado al lado de las mujeres.
Ellas se detenían completamente
como cazadores o bestezuelas fascinadas.
No tenían pensamiento ni edad.

Era la fuerza del cuerpo. El movimiento.
Estoy en este lado de ese lado
del cuerpo. Sé el poema
del conocimiento informulado.
Respira monótonamente una estrella
entre los huesos.
Estrella levemente destruída.
Roída por el loco ratón lírico
de la edad. Estoy en el pensamiento.
Parado en el movimiento de una vida.

Muevo la boca, muevo los dedos, muevo
la idea de la experiencia.
No muevo en arrepentimiento.
Ya que el cuerpo es interno y eterno
de su cuerpo.
No tengo inocencia, sino el don
de toda una inocencia.
Y lentitud o armonía.
Poesía sin perdón u olvido.
Edad de poesía.


A LOS AMIGOS

Amo despacio a los amigos que son tristes con cinco dedos de            cada lado.
Los amigos que enloquecen y están sentados, cerrando los ojos,
con los libros detrás ardiendo para toda la eternidad.
No los llamo, y ellos se vuelven profundamente
dentro del fuego.
­–Tenemos un talento doloroso y oscuro.
Construimos un lugar de silencio.
De pasión.



De Empresa Poética (1987. Buenos Aires: Empresa Poética para la Investigación y Difusión de la Poesía. Año 4- Número 7- Julio/Diciembre 1987.) 



domingo, 17 de mayo de 2020

Película Sinuosos y dorados médanos - Film Sinuous and golden Médanos - "Sinuosos & dorados Médanos" para ver y escuchar...:



https://nicolasdominguezbedini.blogspot.com/search/label/Sinuosos%20%26%20dorados%20M%C3%A9danos


AL RECUERDO DE UN ESCRITOR, un poema del poeta, periodista y diplomático colombiano Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, D. C., 10 de octubre de 1948):




















            AL RECUERDO DE UN ESCRITOR


¿Cómo acumular el saber,
ordenarlo y hacerlo diáfano
ahora que no existe centro ni sentido?
¿Cómo hacer que las palabras sirvan
en países insuficientes
atiborrados de piadosas mentiras?
Sin embargo, la pasión
que asoma en medio de líneas contenidas,
el involuntario esfuerzo de morir y renacer, tantas veces,
viviendo la vicaria vida de sus protagonistas,
le otorgaban la suficiente alegría.
El resto es ya sabido:
después de su muerte
un joven, en una librería de segunda,
rescatará su volumen
y al abrir por primera vez
páginas amarillas
disfrutará, en una tarde de lluvia y frío,
su inolvidable arte inútil.


De Empresa Poética (1988. Buenos Aires: Empresa Poética para la Investigación y Difusión de la Poesía. Año 5- Número 9- Julio/Diciembre 1988.)



Tarde de Domingo, canción de Menos que Cero mezclada en mayo de 1999 e incluida en "cualquier otro día -grabaciones inéditas & demos 1999+1993-":

ATRAVIESO LOS DOMINGOS y EL ESTATUISTA, dos poemas de José Carlos Gallardo (Granada, 1925 - Buenos Aires, 2008):

















                         ATRAVIESO LOS DOMINGOS


 Me abruma tanto cuerpo al mismo paso amontonado
de domingo, el día festival del deshuesado paseo.
La calle avanza como una rotativa numerosa
y recompone el plomo braille de su falta de noticias
bursátiles. La gente marcha de la mano, escanciada
como un vino añejo.
                                Al final del alumbrado, se oye
una sirena: la calle se sitúa en una gozosa
espectación de desfile para aplaudir el descenso acabado
de la columna barométrica de un muerto. Mañana
sabremos que a las ocho de la tarde – cine aséptico u hotel-,
una muchacha se inundó de vacío desde un sexto piso
y bloqueó el espacio haciéndolo manchado y silencioso
como agua destilada.
                                 Todo vuelve a su forma perecedera,
a los zapatos italianos de costosa fragilidad,
a la cama corporalmente dividida para que tenga
autonomía el sueño.
                                 Quiero decir con ésto que la vida
no es sólo un apartado de correos, ni la vigilancia
local sobre la caída del cabello, ni el asíduo
instituto de belleza para ajustar un reborde juvenil en la cadera.
No, Stella,
     la vida es un descubrir, alucinados, que estábamos
cuando entraba la mano por su hilo sanguíneo
y evidente; es sentarse con el cuerpo descalzo
hasta dormir dentro del televisor y esperar
todos los días a que amanezca mañana.
                                                                   Quiero decir
que un hombre no es una pérdida para el mundo,
que la gente sigue teniendo el mismo peso duradero
por más que la evasión sea de algo más que en capitales
extranjeros, y que a todas horas hay quien no duerme
porque no pudo cerrar la boca cuando los demás comían.
No hay duda de que el domingo es el día empastelado
para cortarlo en trozos familiares
                                                          o ensayar
la forma deportiva y dental de una butaca apta para
todo público,
                   o volver a casa con un pollo
amarrado al infrarrojo para que el descanso
no pueda ser erótico.
                                              Pero ahora que recuerdo,
antes de la guerra los domingos eran del campo
y el sol movía bien la tierra para que cada uno
sintiera en la cabeza el pentecostés del otro,
ese brindar lo que después se canta a coro
cuando la tarde, al lado de la gente, se aleja
recordándose ya como en un espejo olvidado en su sitio.


De José Carlos Gallardo Juicio Inicial Al Hombre (1974. Palma de Mallorca: Edición Patrocinada por el Ayuntamiento de Manacor.)


EL ESTATUISTA

     Los domingos se iba al parque.
     Merodeaba por los lagos, fiestas
de agua anclada. Daba vueltas
a los paseos con niños
en bicileta. Se quedaba absorto
junto al carrito del helado
como una mosca desafortunada.
     Las avenidas de Palermo
se contaban por módicas estatuas.
     (El verde era un estambre muerto).
     Llevaba una estadística
de baldíos frondosos sin memoria,
de los verdes en blanco y los espacios
hechos a la medida
del Día de la Madre y otros sucedáneos.
     Era preciso reunir la Historia
poética del mundo: Adán, Homero,
Schiller, Bécquer, Platero…
     Y que los niños fuesen
docentemente descendencia.

     Junto a los globos, balanceaba
la sonrisa, el color sanguíneo
de su bondad. Eran un apóstol,
un catequista sin parroquia, el texto
de un domingo pintado infantilmente.

     A última hora de la tarde,
se detenía entre los ceibos
-leyenda nacional, perfume patrio-
y se buscaba el busto
de la inmortalidad, la estatua ingenua
que llegaría a ser un día de historia.
     Y allí quedaba
extasiado, compacto, erecto
y arranque de prosapia,
                                      oyendo el aire
del tiempo entre las hojas,
esperando domingos ilustrados
ante Bécquer, Homero, Adán, Platero…,
benefactor risueño de sí mismo,
niño suicida
con un bronce clavado entre las sienes.


De José Carlos Gallardo Un aire imaginado (1983. Toledo: Edita el Exemo. Ayuntamiento de Toledo.)


domingo, 10 de mayo de 2020

Even As We Speak - Someone (Official Video)

Dos poemas de la poeta, crítica literaria, compositora de canciones, traductora y educadora uruguaya Idea Vilariño (Montevideo, 1920- 2009) ambos con fecha 10 de mayo…:
























   
              46

Como aquel que se saca los zapatos y suspira
y se deja caer con ropa y todo
y sin mirar
sin ver
fija en el techo
anchos ojos vacíos.

                               
                                           (10 de mayo de 1970)

  

               NOCHE DESIERTA

Noche desierta
noche
más que la noche todo
el vacío espantable de los cielos
cercándome mi noche
o mi cuarto mi cama
mis pocos años míos
de sangre piel respiración
de vida
quiero decir
mi vida fugaz
mis pocos años.
Y nadie a quien poder
abrazarse llorando.

                              
                                           (3.30 h, 10-11 de mayo de 1960)


De Idea Vilariño Poesía completa (2016. Barcelona: Lumen.)



Edouard Levé lit "Oeuvres". Extraits.

A continuación, tan solo una de las quinientas treinta y tres obras/proyectos del libro Obras del artista, escritor y fotógrafo francés Édouard Levé (1965 – 2007)…:


177. Domingo. Se fotografían de frente, a color, los desechos que dejan en la calle las personas cuando se mudan. Tablas, bibliotecas, libros, cacerolas, hornos, heladeras, lavarropas, colchones, planchas, ropa: la intimidad usada de los propietarios se expone al público aleatorio de la gente que pasa.


De Édouard Levé Obras (2018. Buenos Aires: Eterna Cadencia Editora. Traducción de Matías Battistón.)