martes, 26 de mayo de 2020

PROPUESTA A LAS COMPUTADORAS DE TODO EL MUNDO, un poema de Baruir Sevag (Zangakatun, Armenia 1924- 1971), poeta, traductor y crítico literario armenio en versión de Vartán Matiossián (Montevideo, 1964):




PROPUESTA A LAS COMPUTADORAS
DE TODO EL MUNDO


¡Cálculos y más cálculos!
Vamos, calculad
en qué frecuencia, en cuántos minutos
y cuántos gramos de sangre fluyen
desde el corazón de la muchacha
hacia sus pudorosas mejillas,
originando ese termonuclear estallido
que hasta hoy, ingenuamente, hemos llamado rubor.
¿Qué torrente de rayos cósmicos traspone
nuestros ojos, cual espacio sideral,
cuando súbitamente entran en contacto con otros ojos?
Y esta radiación mutua,
es perjudicial para nuestro corazón,
o beneficiosa?

¡Cálculos y más cálculos!
Vamos, calculad
cuantos kilovatios de corriente hemos brindado
con las palmas de nuestras manos
a los suaves cabellos y manecitas de los bebés,
al esbelto talle de nuestra amada,
a los encorvados hombros de nuestros abuelos.
¿Cuánto más o menos hemos recibido
de lo que hemos dado?

¡Calculad, os ruego, calculad también
cuántas mujeres ha mirado, con deseo,
cada uno de nosotros durante su vida!
¿Cuántas, con puro arrobamiento?
¿Cuántas, sólo con dulzura fraternal?...
Señalad también los lugares donde viven
aquellas mujeres
que profundamente nos podían amar,
mas con las cuales no nos hemos encontrado.
Y decid el número de niños
que podíamos tener en nuestra vida,
pero no tuvimos ni tendremos.
Y el número de niños
que iban a ser nuestros, en apariencia,
pero no los fueron…

¡Y aún más cálculos, más y más!

Aún no sabemos, siquiera,
de qué se ríe el hombre.
¡Sólo el hombre,
y ningún otro ser viviente!
Expresad vosotros el número
de frecuencia de nuestra risa,
mostradnos su color diverso
y explicadnos la diferencia
entre risa y carcajada…

Con ese poderoso cerebro electrónico
y esa radiante, ciclópea pupila
inmóvil,
analizad la nostalgia,
computad ese humo invisible
que se desprende de esa nostalgia
y se dirige,
¿ dónde se dirige?...
¡Y aún más cálculos, más y más!

Señalad ahora esa fecha,
al menos ese próximo año,
en el que, finalmente, las naciones heridas,
se restablecerán y revivirán,
y las naciones hirientes recibirán
la represalia justa e inevitable.
Muchas, desde hace cuántos siglos,
perdida la fe en el implacable Dios,
continúan esperando.
¡Continúan esperando!
¡Vosotros, nuevos dioses de los nuevos tiempos,
al menos vosotros no seáis falsos!...
Calculad el número
de aquellos puentes que unen países,
sobre los cuales
hubiéramos deseado pasar nosotros,
pero aún no hemos pasado
¡y no pasaremos!...

Mostrad el número
de los sueños y ensoñaciones
que en el mundo así denominan
por la simple razón
¡de que no se cumplen!...

Indicad el número de sospechas
que frecuentemente hemos madurado
y, más frecuentemente, a poco hemos marchitado.

Señalad la recta del desencanto,
y confiemos en que no tenga,
al menos, la forma del rayo…

Y también la recta de la desilusión.
¡Ay si forma paralela con nuestra vida,
ya que las paralelas, creo,
no se cortan entre sí!...

Y computad el número
de nuestras incontables horas,
que en duros y fáciles momentos fueron perdidas
en ignotos turnos y corridas
y en la lectura de aquellos políglotos diarios
desde cuyos negros, flamígeros titulares,
todas las mañanas
el ojo negro del cañón contempla nuestros ojos,
los submarinos hunden en el alma nuestros deseos,
y los artefactos de hidrógeno desean,
de la purpúrea sangre de nuestras venas,
crear agua blanca…

Tras todo esto calcularéis
tras fisionar cuántas toneladas de átomo
es posible dividir el núcleo de esta Tierra.
Calcularéis
tras parir
que tipo de armas
la madre perderá la facultad de tener hijos.
Si dijérais todo esto,
no es necesario que expreséis también
el peso de la incredulidad.
Sólo os quedaría develar
por qué milagro
bajo esa carga de incredulidad
no estamos enterrados hasta el cuello,
cual agudas estacas…

Decid, también, amistosamente,
¿ en cuántos años vendrá al mundo
ese niño, creación de Andersen,
de quien sabrán los reyes
que están desnudos?

Por favor, agregad:
sabiendo eso, ¿acaso los reyes
ocultan su desnudez
o continúan desnudos y
a quienes desean lo contrario
o a los avergonzados, simplemente,
obligan a vivir con los ojos vendados?...

Y decid además
si la sordera de Beethoven
no tiene acaso relación alguna
con esas tremendas explosiones
que se suceden en el mundo
y sobre el mundo.
Y si la tiene, aclamad por favor:
ahora el mundo es feliz
con sinnúmeros Beethoven
¿ o, simplemente, estamos aumentando
el número de sordos?

Calculad también, por último:
¿ de qué forma,
con la ayuda de qué máquina
es posible mantener al hombre como tal
o
convertir al hombre
en tal?...



De Empresa Poética (1985. Buenos Aires: Empresa Poética para la Investigación y Difusión de la Poesía. Año 2- Número 3- Julio-Diciembre 1985.) 



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