jueves, 28 de noviembre de 2019

"El hombre; los viajes", un poema de Carlos Drummond de Andrade Carlos Drummond de Andrade (Itabira, Minas Gerais, 1902 – Río de Janeiro, 1987) en versión de Leonidas Cevallos Mesones:






El hombre; los viajes


El hombre, bicho de la Tierra tan pequeño
se aburre en la Tierra
lugar de mucha miseria y escasa diversión.
Hace un cohete, una cápsula, un módulo
se larga a la Luna
baja cauteloso en la Luna
pisa la Luna
clava su banderita en la Luna
experimenta a la Luna
civiliza la Luna
coloniza la Luna
humaniza la Luna.


Luna humanizada: tan parecida a la Tierra.
El hombre se aburre en la Luna.
Vamos a Marte –ordena a sus máquinas.
Ellas obedecen, y el hombre baja en Marte
pisa Marte
experimenta
coloniza
civiliza
humaniza Marte con ingenio y arte.


Marte humanizado: qué lugar cuadrado.
¿Vamos a otra parte?
Claro ­­­–dice el ingenio
sofisticado y dócil.
Vamos a Venus.
El hombre pone los pies en Venus
ve lo visto ­–¿es esto?
idem
idem
idem.


El hombre se aloca si no va a Júpiter
a proclamar la justicia junto con la injusticia
a repetir el tedio
a repetir el inquieto
repetitorio


Otros planetas quedan para otras colonias.
Todo el espacio se vuelve Tierra-a-tierra.
El hombre llega al sol o da una vuelta
¿sólo para la tevé?
Si quiere inventa
ropa insiderable para vivir en el Sol.
Pone los pies y:
pero qué pesado es el Sol, falso toro
español domado.


Quedan otros sistemas además
del solar por col–
onizar.
Al terminarse todos
sólo le queda al hombre
(¿estará equipado?)
el difícil dangerosísimo viaje
de si a si mismo:
poner los pies en el suelo
de su corazón
experimentar
colonizar
civilizar
humanizar
al hombre
descubriendo en sus propias inexploradas entrañas
la perenne, insospechada alegría
de convivir.


De Carlos Drummond de Andrade Poemas (1978. Lima: Centro de Estudios Brasileños Lima-Perú. Traducción de Leonidas Cevallos Mesones. Introducción de Francisco Bendezú.)




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